Vista desde el hostal

Sobre las ocho de la mañana nos levantamos, desayunamos en el hostal un buen desayuno típico, la mitad me lo dejé en el plato. Luego fuimos a dar un paseo por la ciudad, el primer destino la catedral de Bristol.

Catedral de Bristol

Entramos dentro y asistimos a la misa, menos mal que te dan un papel y allí está todo escrito y vas siguiendo y de algo te enteras. Lo más gracioso es que no éramos capaces de salir de allí, cuatro viajecitos custodiaban la entrada/salida. Dimos la paz en inglés, hasta el cura vino a dárnosla, yo no sabía que responderles… me limitaba a devolverles una sonrisa, y mira que tenía intenciones de decirles “the same for you, brother“, pero a saber…

Universidad de Bristol

Después fuimos directos a ver la universidad, pedazo de universidad, una torre inmensa, quizás deberíamos de haber entrado pero nos limitamos a fotografiarla y ya está, total… era un viaje para desconectar un poco de los estudios.

Zara de Cabot Circus

Castle Park

A la tarde directos a Cabot Circus, a comer y a ver un poco de tiendas, como anécdota tienen un Zara y un Apple Store. Pero como ir de tienda, a mí al menos, me horrenda pues fuimos al parque de al lado, Castle Park, totalmente distinto a los parques de aquí, todo verde.

Suspension Bridge

Cuando nos aburrimos de tanto parque nos volvimos al hostal a descansar, pero eran las dos de la tarde, así que rápidos y veloces nos fuimos a ver el Suspension Bridge, en el barrio (creo que era un barrio) de Clifton. Nos pilló la noche y pudimos verlo iluminado, luego la vuelta daba un poco de respeto, típica zona para que te secuestren, no pasaba nadie y encima las calles estaban mal iluminadas.

Yo en la nieve :P

Cenamos a las seis de la tarde en el O’Neills otra vez, y directos para casa. A la noche salimos de pubs y cuando nos volvimos empezó a nevar, hacía muchísimo que no sentía la nieve caerme por encima, fue increíble. Hasta las tantas estuvimos jugando por la calle.