Llevaba muchos días sin escribir por aquí, básicamente por culpa de los estudios. Hoy me daré el día libre, nada de apuntes, y aprovecharé y acabaré de escribir sobre el viaje a Bristol.

Biblioteca de Bristol

El tercer día fue más relajado que los otros. De buena mañana, a la biblioteca de la ciudad para conectarnos a internet, está al lado de la catedral y por dentro se parece mucho al centro de lectura.

Después nos fuimos a Cabot Circus, a comer. Irene fue la que nos atendió, lástima que no le echara la foto, estaba muy simpática con el uniforme. Estuvimos jugando con la nieve toda la tarde en medio del centro comercial, las personas de allí dirían “míralos, la primera vez que ven nieve”.

A la noche fuimos a cenar a casa de Irene y pasamos allí un rato hablando. Cuando nos volvíamos me dejé todo en su casa, menos mal que pudimos contactar con ella de nuevo, si no hubiera estado muy graciosa la situación.

El cuarto día fue el retorno. Despiertos de buena mañana, desayunamos rápido y directos a la estación Temple Meads a coger el autobús para el aeropuerto. Salen de allí cada cuarto de hora y tardan una media hora en llegar.

Una vez en el aeropuerto, no hay perdida. Estuvimos una hora y medía allí por si acaso. Cuando empezaron a cancelarse vuelos a España… me cagué. Menos mal que el vuelo que salía 15 minutos antes que el nuestro a Barcelona no se canceló. Cuando escuché aeropuerto de Reus por la puerta tres, me entró un orgullo increíble, porque me imaginaba algo así como Barcelona-Reus.

En dos horitas ya estuvimos en tierras españolas.